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Nuevas tecnologías en las calderas

Nuevas tecnologías en las calderas
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En la actualidad, todo consumo energético está enfocado hacia la eficiencia. Lo anterior debido a los costos económicos, pero sobre todo, a los ambientales, del consumo de energía. Esta eficiencia no radica en la eliminación del consumo energético, si no en su reducción y maximización. En pocas palabras, se trata de un ahorro en la utilización de fuentes de energía.

En el contexto europeo, uno de los factores preocupantes en este sentido, es la calefacción. La tecnología tradicional utilizada por las calderas, implicaba un desperdicio energético significativo. Una de las principales causas era la generación adicional de calor por la maquinaria, que, al momento de funcionar, desprendía un calor excesivo, a la vez que gran cantidad de vapor, mismos que no eran aprovechados para maximizar el funcionamiento y rendimiento de la caldera. Sin embargo, desde el año 2002, existe un esfuerzo consciente por parte de la Unión Europea por regular el consumo energético en edificios, lo cual potencia en gran medida la innovación tecnológica. La Directiva de Eficiencia Energética en Edificios (EPBD por sus siglas en inglés: Energy Performance of Buildings Directive) se constituye como la norma por excelencia, dentro de la Unión Europea, para buscar maximizar la eficiencia energética.

Con el afán de cumplir con esta Directiva, ha existido en los últimos años una innovación creciente y profunda en el ámbito industrial referente a la calefacción. Un hito en este sentido lo constituyen las Calderas de Baja Temperatura y las Calderas de Gas de Condensación.

Como ya se mencionó, una complicación que presentan las calderas tradicionales es la producción de calor adicional que no se corresponde, ni con las necesidades reales del edificio, ni con la temperatura que rodea a la instalación. Es por ello que las Calderas de Baja Temperatura constituyen no sólo una gran innovación, si no una forma nueva de comprender el uso de energía para calefacción. Lo anterior por que este tipo de calderas se nutren, por así decirlo, del calor que las rodea. De tal forma que hay un consumo diferenciado en verano e invierno, cuando las necesidades reales de funcionamiento y temperatura exterior varian considerablemente.

El ahorro que proporcionan este tipo de calderas puede ser tan alto como un 15%, simplemente por el principio de adaptación de la temperatura ambiente y a las necesidades reales de uso. Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, aún con este uso más completo del calor producido, se desperdicia energía en la forma de vapor de agua, puesto que éste simplemente sale por la chimenea, llevándose consigo una gran fuerte de calor y energía. Es por ello que otra gran innovación tecnológica en este sector lo constituyen las calderas de gas de condensación, mismas que incorporan la eficiencia de las Calderas de Baja Temperatura, aprovechando además el vapor producido por su propio funcionamiento. Existen diversos modelos en el mercado de calderas que siguen esta dirección tecnológica, la mayoría de las cuales están fabricadas en acero inoxidable de alta aleación que evita la corrosión producida por el vapor. Un recorrido rápido por sitios españoles de venta de calderas, como Calderes Girona, entre otros, puede ofrecer un panorama amplio de los costos y características concretas de cada modelo. Lo importante es poner atención y buscar una caldera con alta eficiencia energética, logrado con ello economizar y a la vez, coadyuvar en el cuidado del ambiente.

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